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Las personas de Valparaíso están agotadas de la basura y el olor a pichi que se condensa en sus narices de forma recurrente a lo largo de todo el año en esa ciudad, especialmente para la fecha de año nuevo. Por esta razón, los comentarios de los participantes de las redes sociales en contra de sus propios vecinos y visitantes de su ciudad, aumentan en estos días.

Comentarios como: “El chileno cochino que mea en la calle”, “No venga a ensuciar la ciudad para año nuevo, no sea shansho”, e incluso ilustraciones de ratas con forma humanoide se han hecho populares como campaña ciudadana tratando de desincentivar las “ganas” de ensuciar la ciudad patrimonio de la humanidad y, de paso, para insultar a todas las personas que realizan dichas acciones.

¿Sabían los ávidos moralistas de las redes sociales que en todas las congregaciones humanas masivas la cantidad de desechos producidos será, inevitablemente, de grandes proporciones? ¿Y que si el evento es público, como es en el caso de año nuevo en Valpo, los espacios públicos inevitablemente se verán inundados de deshechos? Desgraciadamente el ser humano, y todo organismo que tenga vida, debe consumir algo y desechar algo para mantener su ciclo vital. Por lo tanto, aunque dejemos de lado toda la lista de productos objetables por el consumidor informado del siglo 21, el ser humano tiene que cagar, mear, tomar y comer. Aún no superamos la barrera de la biología.

Me parece que a las campañas de Nike y Adidas habría que reconocerles el mérito de que nos han logrado convencer en cierta medida de que la realidad que uno vive depende solamente de nuestra determinación y acciones diarias. Pero a pesar de todas las buenas intenciones del más asiduo seguidor de Ghandi y Osho, no todo se soluciona con las ganas individuales, especialmente si tienes ganas de echar la corta pero no hay baños disponibles, o si quieres botar la basura en un basurero, pero están todos repletos.

Estas acciones y comentarios insultando a los demás, lo único que hacen es asentar la sensación de inferioridad en la cultura local, tratando al chileno y al latino en general como una persona sucia que no se sabe comportar en congregaciones masivas ¿Cómo se explican estas personas entonces, que en los sectores más acomodados de la sociedad en Chile, las calles y las paredes son mucho más limpias? ¿Es porque el que tiene dinero es más limpio?

En Valparaíso particularmente, se sabe que los cerros mas turísticos y adinerados como el Cerro Alegre, el servicio de recolección de basura es mucho más frecuente y la infraestructura es mucho mayor que en los cerros más alejados del centro y menos visitados. Entonces, la correlación entre la suciedad del barrio y el dinero de quien habita ese espacio no es tal, y solo depende de la infraestructura que mantiene la limpieza de ese sector ¿No me cree? En este video se puede observar como después de una fiesta masiva de gringos (Mardi Gras) las calles quedan igual de cochinas que en Valparaíso, pero la diferencia está en la infraestructura para limpiarla.

Entiendo el hastió de los que viven en Valparaíso en contra del basural que se forma a diario y especialmente en año nuevo, pero la peor aproximación a una solución real es insultar y culpar al vecino, tratarlo de inculto, compararlo con el europeo o el nipón por el problema de limpieza de la ciudad.

La municipalidad de Valparaíso y Viña del Mar invierten incontables millones en un show pirotécnico atrayendo a un sin fin de turistas nacionales e internacionales a las calles a celebrar, incentivando el consumo y la economía local, pero no gastan ni la centésima parte en infraestructura para mantener la limpieza de la ciudad. Luego, cómodamente, los gobernantes observan como los ciudadanos se destrozan unos a otros por esta situación.

Las soluciones a este problema son varias, y cada una tendrá su tinte y perspectiva sobre la política publica, pero para no encasillarme en ninguna ni herir ninguna hipersensibilidad del mundo contemporáneo, simplemente enumerare las que se me ocurren en una sentá en el water:

  • Exigirle colaboración con la higiene de la ciudad a los negocios particulares que se benefician de la fiesta de año nuevo.
  • Acotar el presupuesto que se gasta en fuegos artificiales y redirigirlos a mayor infraestructura para recibir a los espectadores del evento (Baños, basureros, recolectores de basura, etc).
  • Abolir la municipalidad y el derroche innecesario en fuegos artificiales, reemplazarla por organización colectiva y vecinal.
  • Celebrar el año nuevo mapuche en vez del año nuevo occidental.

 

 

 

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